America la Bella

Una examinación honesta del sueño americano.


secretos-mentiras-democraciaReseñando:
Secretos, mentiras y democracia
Noam Chomsky
152pp.
SIGLO XXI Editores
1994


Existió una época, hace apenas unas cuantas décadas, en la que, al hablar de intelectuales públicos, podíamos imaginar hasta una decena de nombres en contienda por la mayor influencia a nivel mundial. Pero hoy en día esto no es así. Noam Chomsky, con más de una centena de libros publicados bajo su nombre y una larga trayectoria dedicada a la crítica de la injusticia, además de sus invaluables aportes a la lingüistica moderna, es, hoy en día, el intelectual más importante de nuestros tiempos.

“Secretos, mentiras y democracia” es un libro que consiste en una compilación de las entrevistas realizadas a Noam Chomsky por David Barsamian. En ellas se exploran, entre otras cosas, diversos temas de suma importancia dentro de lo político, lo económico y lo social. Se habla, por ejemplo, de los cambios en las políticas internas de Estados Unidos, la relación de este país con diferentes sucesos históricos a nivel internacional, la utilización del término “democracia”, etcétera. También se tocan temas más variados en lo que parece ser una selección un poco más arbitraria. Se habla, por ejemplo, de la Segunda Guerra Mundial, del “libre comercio” y sobre el incremento en la desigualdad económica, por mencionar algunos.

Por un lado, no hay nada nuevo que podamos encontrar en esta obra brevísima que no se haya explorado ya en las otras tantas que se han publicado del profesor del MIT; sin embargo, es un buen punto de introducción para quienes apenas empiezan a sumergirse en la discusión y este libro les permitirá aprender sobre los intereses estadounidenses y el daño que han causado dentro del contexto de las políticas intervencionistas y de comercio. Una de las ventajas de Chomsky, en contraparte con muchos otros intelectuales contemporáneos, es que él habla en términos sencillos y se dedica a elaborar su caso citando ejemplos que cualquiera podría corroborar, porque lo que él logra en este sentido no es un descubrimiento revolucionario, sino que, más bien, utilizando una claridad moral envidiable y una excelente argumentación, demuestra lo que, en palabras del propio lingüista, “tomaría a un genio no ver”.

Por otro lado, estudiar a Chomsky nunca será una tarea aburrida, incluso cuando ya estemos altamente familiarizados con los argumentos presentados en esta obra, con el trabajo de su autor y con su estilo personal argumentativo. Además, a pesar de que estas entrevistas ya acumularon sus respectivos años, siguen siendo inmensamente relevantes, aunque traten temas de una naturaleza demasiado específica, pues el gobierno estadounidense sigue persiguiendo los mismos objetivos y solamente ha cambiado en algunas de las tácticas para lograrlos.

Hoy es claro que los Estados Unidos no se meten en conflictos en los que no hay una clara salida que beneficie a las personas que realmente dirigen la nación norteamericana, es decir, las grandes estructuras corporativas. Esto es entendible si vemos el historial legal del país durante las últimas décadas. Ahí se puede ver una obvia tendencia a ayudar a las corporaciones por encima del individuo y este libro, aunque en forma resumida, nos brinda algunos ejemplos que demuestran que esto es cierto. De esta manera, es posible descubrir que el ciudadano común tiene prácticamente cero influencia en lo que el país terminará haciendo y lo único que obtiene es la complicidad en los crímenes del estado —pues sus impuestos son los que permiten que dichos delitos se logren. De hecho, un reciente estudio científico de la Universidad de Princeton concluye lo que todos suponían en silencio: que la gran mayoría de ciudadanos estadounidenses no tienen una voz que cuente a la hora de decidir las acciones de importancia a ejecutar, mientras que, por otro lado, hay una relación directa entre las propuestas que los ricos desean y las legislaciones que son implementadas en el país.

Luego se habla también de la democracia y cómo es que los Estados Unidos pretenden fomentar este sistema de gobierno alrededor del globo, pero solamente cuando el candidato electo es aprobado por los altos intereses norteamericanos. Tan pronto como alguien que no les agrada es electo, las cosas terminan de forma muy distinta y el libro explora, por ejemplo, el tan conocido caso de Chile. Esta supuesta lucha por “liberar” y “democratizar” a otros países le añade una dimensión peculiar extra a la conversación, pues, si el estudio científico que mencioné anteriormente está realizado con la metodología correcta,  esto significaría que esta nación es una oligarquía y no una democracia, por lo que la administración estadounidense debería abandonar su misión de “reformar” al resto del mundo cuando ni siquiera son el ejemplo a seguir.

Por otro lado, incluso si fuéramos escépticos de las declaraciones de Chomsky y aceptáramos los argumentos de los que defienden las intervenciones del país como “una desgracia que empezó con buenas intenciones”, y decidiéramos ser generosos al hacer a un lado todo lo que apunta a que la mayoría del intervencionismo estadounidense se hace por motivos ulteriores, las buenas intenciones dejan de contar cuando se tienen resultados desastrosos una y otra vez. En otras palabras, cuanto tiempo tenemos que tolerar a un idiota hacendoso antes de decirle que nos hace un mayor favor al no ayudar. Existe incluso una palabra en alemán, “verschlimmbessern”, atribuida a Lichtenberg, que denota empeorar las cosas en un intento honesto por mejorarlas, que seguramente habrá sido invocada alguna vez para referirse a las acciones de esta nación, pero apenas una ligera inspección de la evidencia sugiere que éste no es el caso. Y el autor de este libro consigue un grandioso trabajo al respaldar sus declaraciones.

El libro prosigue con su crítica al hablar del fundamentalismo religioso, de los medios, del control de armas y de muchas otras cosas que seguro enfadarán a un gran porcentaje de la población estadounidense. Lo que dice Chomsky muchas veces impacta a los ciudadanos de este país, quienes lo atacan, muy frecuentemente, llamándolo “traidor” o “antipatriótico”. Pero lo que estos ciudadanos no comprenden es que Chomsky sólo está diciendo lo que está a plena vista para el resto del mundo. Una interesante encuesta de Gallup Poll preguntaba a los encuestados sobre quién era la mayor amenaza para la paz mundial, y, para sorpresa de muchos, el primer lugar en los resultados estaba encabezado por el país norteamericano. Lamentablemente, el estadounidense promedio, víctima de la propaganda, sigue creyendo que su país debería ser la policía mundial, a razón de creerse parte del aparato más avanzado en lo ético y lo moral. Pero claramente se equivoca.

Al final del día, esta nación, que presume de sus valores democráticos todo el tiempo, es la misma que no puede quedarse quieta cuando la determinación electoral de otro país no va de acuerdo con sus intereses. Es el país que invoca la palabra “libertad” en cada posible oportunidad, pero tiene una de las proporciones de encarcelamiento más altas. Es la nación más rica del mundo y, no obstante, tiene uno de los más altos índices de pobreza y desigualdad dentro del primer mundo. Chomsky es consciente de todo esto y, siendo ciudadano estadounidense, sabe que comparte responsabilidad en los crímenes en los que esta nación incurre, lo cual significa, al mismo tiempo, que también tiene el deber de cambiar las cosas. Y este pequeño libro es una de esas marcas que, aunque ligeras, se suman a esta noble causa.

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